La Barceloneta


Ciudad

Barcelona, España (Spain)

Historia

Historia del barrio

Otros


Fotos

Foto 1



Fotos

Foto 2



Otros idiomas


  1. 1.Català

  2. 2.English

Enlaces de interés



www.bcn.es

www.tmb.es

 
 

¡Bienvenidos! • Benvinguts! • Welcome!


La Barceloneta fue una zona prácticamente deshabitada hasta mediados del siglo XVIII. Por su cercanía al mar, los pescadores fueron los primeros en establecerse en esta parte de la ciudad, aunque sus condiciones eran realmente precarias. En 1754 se empezaron a construir las primeras casas y el barrio se llenó de pescadores y de gente relacionada con la actividad portuaria de la zona.


Actualmente, el barrio sigue teniendo ese aire de pueblo ajeno a la ciudad que siempre le ha caracterizado. Pero el ambiente ha cambiado mucho, sobre todo, en verano. Su playa es una de las más animadas de la ciudad tanto de día como de noche, cuando abren los chiringuitos y bares musicales instalados en la misma arena donde se puede ir a cenar o a tomar una copa hasta altas horas de la madrugada.


Junto a esta cara moderna, la Barceloneta sigue oliendo a sal y a ambiente marinero. Para muchos es todo un lujo que todavía se conserve un barrio de este tipo en una ciudad como Barcelona. Y es que resulta algo extraño que junto a calles estrechas, húmedas y ennegrecidas por el salitre, convivan alguno de los mejores restaurantes de la ciudad y atraquen lujosos barcos.


La estación de Metro de Barceloneta (L4) es un buen punto de partida para cualquier itinerario por la zona. También se puede descubrir el barrio tomando Las Golondrinas, las típicas embarcaciones que salen desde el puerto frente al monumento a Colón. Sin embargo, así sólo se podrá descubrir su franja marítima y el encanto de este barrio está en perderse por sus callejuelas.


Desde el edificio del Palau de Mar comienza la ruta por el Passeig Joan de Borbó. En el Palau de Mar se encuentra actualmente el Museu d’Història de Catalunya (Plaça Pau de la Vila, 3. Tel. 932 254 700). El museo muestra una exposición permanente sobre la historia de Cataluña, desde la época de la prehistoria hasta su industrialización, la época de la dictadura o el momento democrático actual. Además, la terraza de su cafetería es un excelente mirador sobre el barrio y el puerto.


Muy cerca del museo, junto al Moll dels Pescadors, se levanta la Torre del Reloj. Se trata de la construcción más antigua de la zona, ya que se construyó en el año 1772 y funcionó como el faro del puerto hasta mediados del siglo XIX. Cuando el puerto se modernizó, las tareas del faro dejaron de ser necesarias y para mantener su silueta, la torre se transformó en reloj. El atardecer es la mejor hora para acercarse al lugar, ya que los barcos pesqueros comienzan a atracar a partir de las cinco de la tarde y, del mismo modo que en varios pueblos pesqueros de la costa, en Barcelona también se celebra la subasta de pescado. Tiene lugar en el edificio de la Llotja y, aunque no será fácil que nos dejen acceder, no se pierde nada por intentarlo.


Desde aquí y en dirección a la playa, el barrio se abre a la parte izquierda con su aspecto más tradicional. Balcones con la ropa tendida, comercios de todo tipo, bodegas, bares y restaurantes de tanto nombre como el Can Solé (Sant Carles, 4), un establecimiento centenario con el mejor sabor marinero de la zona.

La Barceloneta es uno de los mejores lugares de la ciudad para probar pescado fresco. Y si se prefiere comer renunciando al menú habrá que elegir las tapas. La más típica del lugar es la bomba, una bola de patata rellena de carne y acompañada de salsa picante o el clásico all i oli. No se recomienda para paladares delicados, pero siempre se puede refrescar la garganta con una caña, un vaso de cerveza de barril que siempre se sirve muy fresco.


Por la antigüedad del barrio tampoco faltan aquí las iglesias, como la barroca de Sant Miquel del Port en la plaza de la Barceloneta. Los amantes del flamenco también tienen que hacer una parada obligatoria en la fuente que hay cerca de la calle Sant Carles. Se construyó en homenaje a la bailaora Carmen Amaya, nacida en este barrio cuando La Barceloneta también era lugar de gitanos y chabolas. En la década de los sesenta, las chabolas se desmantelaron, pero a los recuerdos cuesta más hacerlos desaparecer.


Cuando se alcanza la playa, el ambiente cambia. La Barceloneta es hoy un lugar cosmopolita que, en verano, alcanza su máxima expresión. Su playa es de las más vivas de la ciudad y mientras los bañistas se tienden a tomar el sol, no falta quien se ofrece para hacer masajes o vender bebidas frescas (incluso, donuts). Otros prefieren poner la música a tope y bailar al ritmo de sones cubanos y no falta quien se atreve a hacer volar cometas a pesar de la afluencia de público. El resultado es que, aunque la playa suele estar abarrotada, aquí hay sitio para todos.


La Barceloneta también comunica con el Port Vell, la porción de ciudad que Barcelona ganó al mar, y a la que también se puede acceder desde la pasarela que comienza al final de la Rambla. Aquí se encuentra un activo centro comercial con tiendas de todo tipo, restaurantes y bares musicales, que comparten espacio con dos de los museos o centros culturales más novedosos de la ciudad: el IMAX y el Aquàrium.


El IMAX (Moll d’Espanya, s/n. Tel. 932 251 111) es el cine más moderno de la ciudad, donde pueden verse películas en tecnología Imax, Omnimax y 3D. ¿Alguien se imagina un viaje en tres dimensiones por el interior del cuerpo humano o escuchar los ritmos de Carlinhos Brown con la mejor calidad de sonido?. Aquí es posible. El Aquàrium (Moll d’Espanya, s/n. Tel. 932 217 474) es el acuario más grande Europa y donde se puede descubrir el mayor número de vida marina del Mediterráneo. El espacio se compone de 20 enormes tanques y un espectacular túnel transparente por el que se puede pasear… entre tiburones. La última sección inaugurada, Explora, incorpora actividades interactivas dedicadas, sobre todo, a los niños para que, además de ver el ecosistema marino, puedan tocarlo e investigarlo.